La iniciación a la práctica coral con niños en etapa pre-escolar (3 1/2 a 6 años) permite
trabajar, además del acercamiento al hecho musical, distintos aspectos que brindan
beneficios para el desarrollo cognitivo, de lenguaje, psicomotriz, la concentración, la
atención, la formación temprana en valores de interacción colectiva. El trabajo de iniciación coral apoya el inicio del proceso de la etapa del socialización que inicia el niño al entrar en la escuela.
A través del trabajo
colaborativo los niños aprenden juntos a usar adecuadamente su voz, a escuchar y a
escucharse, realizan ejercicios de disociación rítmica, aprenden elementos de lenguaje
musical e interpretan sus símbolos antes que los de la lectura convencional. Practican
matemáticas, descubren nuevas palabras, otros idiomas, mejoran su dicción, cultivan la
intuición, la creatividad, la cooperación. Aprenden a cantar una voz mientras escuchan
otra, ejercitan cánones melódicos y rítmicos, tienen las primeras vivencias acerca de los
acordes, los intervalos diatónicos y cromáticos. Pueden interpretar repertorio de diferente
índole, a una e incluso a dos voces, con parámetros de calidad que son capaces de
identificar, favoreciéndose el estímulo al pensamiento crítico desde muy temprana edad.

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