jueves, 26 de abril de 2018

Música, práctica coral y cerebro: apuntes de nuestra metodología

El oído es el primer sentido que se desarrolla en el ser humano en la etapa de gestación. A los cuatro meses, dentro del útero materno, un bebé ya es capaz de escuchar. Luego del nacimiento, cerca de los dos meses es capaz de captar ritmos y antes del año de vida ya puede reconocer melodías. Cantar es el primer acto creativo que ejerce el ser humano. En un estadio de mayor complejidad, el acto de cantar se desarrolla en un instrumento que no sólo involucra las cuerdas vocales, sino que incorpora todo el cuerpo, desde el punto de vista físico y la utilización de los dos hemisferios cerebrales:

El tono, el timbre, el ritmo, la melodía y la respuesta emocional propiciada por la música tienen localizaciones cerebrales diferentes. El primero se percibe en el hemisferio derecho, la melodía en ambos hemisferios, el ritmo y los elementos secuenciales atañen al hemisferio izquierdo, según ya sido demostrado en estudios neurológicos. El ritmo (procesamiento temporal) se presenta separado de la melodía, así como del texto, tal es la razón por la cual en muchos casos las personas con problemas de afasia (pérdida de la memoria del lenguaje) pueden cantar y recordar al hacerlo la letra asociada a la melodía.

En su dimensión cognitiva la música, en general, también trabaja con los dos lados del cerebro: desarrolla la atención sostenida, estimula la imaginación, la creatividad, ayuda a transformar el pensamiento pre-lógico en lógico (por lo que es gran aliada de la estimulación del pensamiento lógico-matemático). De hecho, estimula la atención, la concentración y la memoria remota más que otros métodos de enseñanza sean o no  de orden artístico.

En ensayo, de acuerdo con nuestra metodología, los niños pueden:

Experimentar dinámicas que buscan estimular los procesos cognitivos para mantener la mente despierta y potenciar las capacidades cerebrales (disociación psicomotriz, movimientos cruzados, entre otros)
Fortalecer los procesos de concentración, atención, memoria, incremento de alternativas en la solución de problemas (mediante juegos y ejercicios que combinan elementos musicales en dinámicas tipo acertijos, rompecabezas, memorística, entre otros).
♪ Desarrollar habilidades rítmicas y trabajan en la afinación de su psicomotricidad.
Ejercitar la respiración en combinación con su aplicación como forma de vivencia de la música en cada uno.
♪ Desarrollar destrezas audioperceptivas que favorecen la atención, la afinación de los patrones de asociación cerebral, pero también estimulan el aprendizaje de la socialización, la búsqueda del acuerdo, de la escucha atenta del otro.
♪ Ejercitar la creatividad al proponer, explorar, mediante el acercamiento lúdico a la composición y la improvisación en conjunto. 

Fuentes consultadas: 
Imagen Música y Cerebro
Música y Neurología Artículo del servicio de neurología del Hospital de Santiago de Compostela.
Apuntes de clases Postgrado Musicoterapia, Ula, Venezuela.

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