viernes, 26 de abril de 2019

La música y el desarrollo del niño


La música, como estrategia pedagógica de aplicación en las etapas de la infancia, abre un espectro enorme de descubrimientos, disfrute, creatividad, riqueza imaginativa, que los niños pueden experimentar en distintas maneras y a través de diferentes estímulos. En los primeros años, la música, sobre todo a través del canto, contribuye al desarrollo del lenguaje, al incentivar el aprendizaje de palabras y frases nuevas, animar al uso continuo de otras ya conocidas y fomentar la dicción y la correcta pronunciación. El niño siendo apenas un bebé es capaz ya de reconocer canciones, aprende a jugar cantando antes de que sus palabras sean entendidas por los adultos. Cantar y moverse al compás de la música son manifestaciones que denotan su felicidad y entusiasmo. Esta motivación hacia el mundo sonoro facilita los procesos de retención y propicia mayor fluidez a la asimilación de contenidos diversos, por lo que es posible además a través de la música transmitir de manera efectiva los primeros valores de la vida en comunidad.

El aprendizaje de la música favorece el desarrollo cognitivo ya que potencia en los niños la capacidad para observar, escuchar, comparar, explorar, producir, formular hipótesis, resolver problemas, en suma, permite la construcción progresiva y significativa del pensamiento y los diferentes tipos de conocimiento, utilizando herramientas que pueden ir de lo más sencillo a lo más complejo, como la clasificación de sonidos, timbres, materiales, la ordenación de elementos (como sonidos agudos y graves), el establecimiento de relaciones temporales, la memorización de texto y música, la estimulación a la crítica y la autocrítica en cuanto al desempeño, con base en la discriminación y el discernimiento, entre otras.

La música, y en particular la ejercitación del sentido del ritmo, ayuda también a los niños en la afinación de sus destrezas psicomotrices.

Finalmente, la música puede ser escuela de socialización. A través de la práctica en colectivo se fomenta el trabajo en grupo, la tolerancia, la solidaridad, la cooperación, el esfuerzo orientado al logro, el liderazgo positivo.

Es así como la música se convierte en importante mediadora del aprendizaje en la etapa infantil y al mismo tiempo, en fuente de alegría y disfrute.

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lunes, 22 de abril de 2019

¿Para qué un coro de niños pequeños? Objetivos de la Iniciación Coral

La iniciación a la práctica coral con niños en etapa pre-escolar (3 1/2 a 6 años) permite trabajar, además del acercamiento al hecho musical, distintos aspectos que brindan beneficios para el desarrollo cognitivo, de lenguaje, psicomotriz, la concentración, la atención, la formación temprana en valores de interacción colectiva. El trabajo de iniciación coral apoya el inicio del proceso de la etapa del socialización que inicia el niño al entrar en la escuela.

A través del trabajo colaborativo los niños aprenden juntos a usar adecuadamente su voz, a escuchar y a escucharse, realizan ejercicios de disociación rítmica, aprenden elementos de lenguaje musical e interpretan sus símbolos antes que los de la lectura convencional. Practican matemáticas, descubren nuevas palabras, otros idiomas, mejoran su dicción, cultivan la intuición, la creatividad, la cooperación. Aprenden a cantar una voz mientras escuchan otra, ejercitan cánones melódicos y rítmicos, tienen las primeras vivencias acerca de los acordes, los intervalos diatónicos y cromáticos. Pueden interpretar repertorio de diferente índole, a una e incluso a dos voces, con parámetros de calidad que son capaces de identificar, favoreciéndose el estímulo al pensamiento crítico desde muy temprana edad.