En nuestro enfoque todo niño (toda persona) tiene derecho a la vivencia de la música,
pero además todo niño podrá, con suficiente estímulo, paciencia y una adecuada
orientación, tener éxito en la práctica del canto coral. No hay nada como un niño “sin
oído”. Sí existen niños que pueden tardar incluso un año o dos en interiorizar la
entonación (en general el pulso y las estructuras rítmicas pueden incorporarse más
rápidamente con variación de su complejidad), nuestra experiencia corrobora así lo que
dicen pedagogos como Willems o Violeta Hemsy.
-La iniciación a la práctica coral en niños de 3 años a 6 años como es el objetivo que
nos ocupa, requiere un abordaje global de la enseñanza en el que todos los aspectos
deben ser vivenciados por los niños antes de ser conceptualizados. Esto quiere decir que
todo conocimiento verdadero debe ser validado por la apropiación por parte del niño de
unidades con sentido lógico, a través de lo lúdico, pero cuidando que esto no limite la
sostenibilidad a futuro de lo que se pretende enseñar. La herramienta no puede estar por
encima del contenido.
-Creemos que la dirección coral de agrupaciones infantiles y la educación (pedagogía)
musical están estrechamente vinculadas (esto es así también en el caso de la dirección de
coros de adultos). Es necesario recordar, sin embargo, que los objetivos de un ensayo y
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de una clase de música para niños de 4 años, por ejemplo, pueden ser distintos, dado que
siempre en el coro habrá un producto denominado “montaje de repertorio”. Luego habrá
que proponer dinámicas de estimulación y de contención que favorezcan la atención,
concentración y memorización por períodos prolongados.
-La iniciación coral a temprana edad es una herramienta fundamental en el desarrollo del
niño: en cuanto a su desarrollo psicomotor, de lenguaje, potencia la educación del oído
(no sólo en lo musical sino para la educación en valores de intercambio), de socialización,
de apreciación estética, pensamiento crítico. Favorece la atención, la concentración, la
estimulación cognitiva, por lo que incrementa las habilidades para la resolución de
problemas.
De acuerdo con la mtra. Ana María Raga, el director desarrolla su labor en tres áreas de
competencia y esto es así también para los directores de agrupaciones de niños en edad
preescolar:
Director Intérprete: Actúa a solas con la partitura/canción, la estudia, la analiza,
previene posibles obstáculos, planifica el trabajo, decide el camino que recorrerá para
revivir o recrear las notas que yacen escritas y que son la guía gráfica de una idea sonora.
Trabaja sobre sí mismo, mejorando sus destrezas, su técnica y expresividad gestual,
profundizando sus conocimientos, escuchando a otros coros y a sus directores. En el caso
de un director de coros de nivel preescolar (preinfantiles) debe adelantarse a
contingencias en ensayo: cambios de ritmo o de dinámica por cansancio o aburrimiento de
sus coralistas, por ejemplo. Pero siempre dentro de un esquema programado con
anterioridad. No es posible llegar cada día, aunque se tenga una batería de juegos y
repertorio ‘en blanco’ frente al coro.
Director Constructor: Es el que actúa cuando, como un ‘luthier’, fabrica su instrumento.
Producto de su estudio, el director conoce qué tipo de sonido desea para determinada
canción y diseña cómo obtenerlo, qué ejercicios debe hacer, de qué manera puede hacer
entender al coro su idea sonora. El constructor sabe de técnica vocal, de canto expresivo,
conoce y es capaz de reproducir muchas maneras de cantar una misma línea. Sabe cómo
funciona la voz infantil, en las edades de sus coralistas, y es consciente de su
responsabilidad en el buen manejo vocal de sus niños. Siempre está atento ante posibles
afecciones que pudieran estar presentes en los más pequeños para alertar a los
representantes y para prevenir cualquier daño
Director Formador: Es aquél que se interesa por el progreso individual de sus coralistas.
Sabe, como líder, que si cada uno de los niños en el coro consolida nuevos conocimientos,
su instrumento será mejor y más satisfactorio el trabajo. Esta concepción influye en su
metodología de ensayo ya que las actividades estarán en función no sólo del montaje de
la música, sino de la mejora de su instrumento, en lo auditivo, rítmico, vocal, en la
comprensión de la música, así como en la disociación, la concentración y la memoria.