jueves, 1 de agosto de 2019

Contruir juntos los conceptos


Sólo lo que vivenciamos deja huella en nosotros. 

Los coralistas, sin importar su edad, deben ser sujetos del aprendizaje en ensayo, no meros receptores de información. Los enfoques contemporáneos de educación reconocen que la experiencia debe preceder a la elaboración teórica de conceptos.

La riqueza que se genera en la construcción colectiva de conceptos a partir de la interiorización de los mismos mediante el uso de dinámicas que puede diseñar cada director para el montaje del repertorio, así como los juegos ue pueden propiciar el acercamiento a los elementos de la música serán fundamentales para lograr la comprensión de los mismos y para generar en nuestros coralistas mas pequeños el amor por la práctica coral.

Y ¿Qué les parece esa definición de la imagen? magistral ¿no?

sábado, 22 de junio de 2019

Premisas Básicas en el Trabajo con Coros en Edad Preescolar

En nuestro enfoque todo niño (toda persona) tiene derecho a la vivencia de la música, pero además todo niño podrá, con suficiente estímulo, paciencia y una adecuada orientación, tener éxito en la práctica del canto coral. No hay nada como un niño “sin oído”. Sí existen niños que pueden tardar incluso un año o dos en interiorizar la entonación (en general el pulso y las estructuras rítmicas pueden incorporarse más rápidamente con variación de su complejidad), nuestra experiencia corrobora así lo que dicen pedagogos como Willems o Violeta Hemsy. 

-La iniciación a la práctica coral en niños de 3 años a 6 años como es el objetivo que nos ocupa, requiere un abordaje global de la enseñanza en el que todos los aspectos deben ser vivenciados por los niños antes de ser conceptualizados. Esto quiere decir que todo conocimiento verdadero debe ser validado por la apropiación por parte del niño de unidades con sentido lógico, a través de lo lúdico, pero cuidando que esto no limite la sostenibilidad a futuro de lo que se pretende enseñar. La herramienta no puede estar por encima del contenido. 

-Creemos que la dirección coral de agrupaciones infantiles y la educación (pedagogía) musical están estrechamente vinculadas (esto es así también en el caso de la dirección de coros de adultos). Es necesario recordar, sin embargo, que los objetivos de un ensayo y 2 de una clase de música para niños de 4 años, por ejemplo, pueden ser distintos, dado que siempre en el coro habrá un producto denominado “montaje de repertorio”. Luego habrá que proponer dinámicas de estimulación y de contención que favorezcan la atención, concentración y memorización por períodos prolongados. -La iniciación coral a temprana edad es una herramienta fundamental en el desarrollo del niño: en cuanto a su desarrollo psicomotor, de lenguaje, potencia la educación del oído (no sólo en lo musical sino para la educación en valores de intercambio), de socialización, de apreciación estética, pensamiento crítico. Favorece la atención, la concentración, la estimulación cognitiva, por lo que incrementa las habilidades para la resolución de problemas. 

De acuerdo con la mtra. Ana María Raga, el director desarrolla su labor en tres áreas de competencia y esto es así también para los directores de agrupaciones de niños en edad preescolar: 

Director Intérprete: Actúa a solas con la partitura/canción, la estudia, la analiza, previene posibles obstáculos, planifica el trabajo, decide el camino que recorrerá para revivir o recrear las notas que yacen escritas y que son la guía gráfica de una idea sonora. Trabaja sobre sí mismo, mejorando sus destrezas, su técnica y expresividad gestual, profundizando sus conocimientos, escuchando a otros coros y a sus directores. En el caso de un director de coros de nivel preescolar (preinfantiles) debe adelantarse a contingencias en ensayo: cambios de ritmo o de dinámica por cansancio o aburrimiento de sus coralistas, por ejemplo. Pero siempre dentro de un esquema programado con anterioridad. No es posible llegar cada día, aunque se tenga una batería de juegos y repertorio ‘en blanco’ frente al coro. 

Director Constructor: Es el que actúa cuando, como un ‘luthier’, fabrica su instrumento. Producto de su estudio, el director conoce qué tipo de sonido desea para determinada canción y diseña cómo obtenerlo, qué ejercicios debe hacer, de qué manera puede hacer entender al coro su idea sonora. El constructor sabe de técnica vocal, de canto expresivo, conoce y es capaz de reproducir muchas maneras de cantar una misma línea. Sabe cómo funciona la voz infantil, en las edades de sus coralistas, y es consciente de su responsabilidad en el buen manejo vocal de sus niños. Siempre está atento ante posibles afecciones que pudieran estar presentes en los más pequeños para alertar a los representantes y para prevenir cualquier daño 

Director Formador: Es aquél que se interesa por el progreso individual de sus coralistas. Sabe, como líder, que si cada uno de los niños en el coro consolida nuevos conocimientos, su instrumento será mejor y más satisfactorio el trabajo. Esta concepción influye en su metodología de ensayo ya que las actividades estarán en función no sólo del montaje de la música, sino de la mejora de su instrumento, en lo auditivo, rítmico, vocal, en la comprensión de la música, así como en la disociación, la concentración y la memoria.

viernes, 26 de abril de 2019

La música y el desarrollo del niño


La música, como estrategia pedagógica de aplicación en las etapas de la infancia, abre un espectro enorme de descubrimientos, disfrute, creatividad, riqueza imaginativa, que los niños pueden experimentar en distintas maneras y a través de diferentes estímulos. En los primeros años, la música, sobre todo a través del canto, contribuye al desarrollo del lenguaje, al incentivar el aprendizaje de palabras y frases nuevas, animar al uso continuo de otras ya conocidas y fomentar la dicción y la correcta pronunciación. El niño siendo apenas un bebé es capaz ya de reconocer canciones, aprende a jugar cantando antes de que sus palabras sean entendidas por los adultos. Cantar y moverse al compás de la música son manifestaciones que denotan su felicidad y entusiasmo. Esta motivación hacia el mundo sonoro facilita los procesos de retención y propicia mayor fluidez a la asimilación de contenidos diversos, por lo que es posible además a través de la música transmitir de manera efectiva los primeros valores de la vida en comunidad.

El aprendizaje de la música favorece el desarrollo cognitivo ya que potencia en los niños la capacidad para observar, escuchar, comparar, explorar, producir, formular hipótesis, resolver problemas, en suma, permite la construcción progresiva y significativa del pensamiento y los diferentes tipos de conocimiento, utilizando herramientas que pueden ir de lo más sencillo a lo más complejo, como la clasificación de sonidos, timbres, materiales, la ordenación de elementos (como sonidos agudos y graves), el establecimiento de relaciones temporales, la memorización de texto y música, la estimulación a la crítica y la autocrítica en cuanto al desempeño, con base en la discriminación y el discernimiento, entre otras.

La música, y en particular la ejercitación del sentido del ritmo, ayuda también a los niños en la afinación de sus destrezas psicomotrices.

Finalmente, la música puede ser escuela de socialización. A través de la práctica en colectivo se fomenta el trabajo en grupo, la tolerancia, la solidaridad, la cooperación, el esfuerzo orientado al logro, el liderazgo positivo.

Es así como la música se convierte en importante mediadora del aprendizaje en la etapa infantil y al mismo tiempo, en fuente de alegría y disfrute.

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lunes, 22 de abril de 2019

¿Para qué un coro de niños pequeños? Objetivos de la Iniciación Coral

La iniciación a la práctica coral con niños en etapa pre-escolar (3 1/2 a 6 años) permite trabajar, además del acercamiento al hecho musical, distintos aspectos que brindan beneficios para el desarrollo cognitivo, de lenguaje, psicomotriz, la concentración, la atención, la formación temprana en valores de interacción colectiva. El trabajo de iniciación coral apoya el inicio del proceso de la etapa del socialización que inicia el niño al entrar en la escuela.

A través del trabajo colaborativo los niños aprenden juntos a usar adecuadamente su voz, a escuchar y a escucharse, realizan ejercicios de disociación rítmica, aprenden elementos de lenguaje musical e interpretan sus símbolos antes que los de la lectura convencional. Practican matemáticas, descubren nuevas palabras, otros idiomas, mejoran su dicción, cultivan la intuición, la creatividad, la cooperación. Aprenden a cantar una voz mientras escuchan otra, ejercitan cánones melódicos y rítmicos, tienen las primeras vivencias acerca de los acordes, los intervalos diatónicos y cromáticos. Pueden interpretar repertorio de diferente índole, a una e incluso a dos voces, con parámetros de calidad que son capaces de identificar, favoreciéndose el estímulo al pensamiento crítico desde muy temprana edad.